CLARITY
Una canción de amor más, pero a todos nos gustan las canciones de amor. Puede que esta no, pero de todos modos hay algo en ella simplemente fascinante. Combinación de magia y decepción, Zedd le mid…
Bonita canción.
Una canción de amor más, pero a todos nos gustan las canciones de amor. Puede que esta no, pero de todos modos hay algo en ella simplemente fascinante. Combinación de magia y decepción, Zedd le mid…
Bonita canción.
El que está detrás de este blog, por si tenían el pendiente.
Este blog ha cambiado. Ha pasado por varias etapas. Aunque no tengo claro quienes o cada cuánto me leen me gusta repasar algunos posts y recordar lo que pasaba alrededor de cada uno, e imaginar la percepción de alguien más.
Cuando empecé nunca quise que fuera personal, pero con el tiempo he compartido mis vivencias. Cuando estoy feliz, cuando estoy triste. Y ahora sin pensarlo he empezado a compartir mi música, pasión con la que me reconcilié aquella vez que me quedé 3 meses sin trabajo.
También le he cogido gusto a venir acá a llevar la contraria como me encanta hacerlo, escribiendo textos en una página conocida por su gran cantidad de contenido fotográfico (porno).
Sea como sea, estoy relajado por poder haber dado con una canción que me tranquiliza. Que no entiendo bien, pero que me pone a imaginarme las extrañas situaciones que plantea: Estrellar el carro contra la casa de tu mejor amigo, encontrar un dios al lado de la cama de tu novia…
Fue un fin de semana extraño. Algo reflexivo, para recordar la terapia maravillosa para mí que es la música. Aun cuando es triste, puede hacerme feliz.
Hace unos años veía Nip/Tuck. En parte porque la sola serie era buena. En parte porque el culo de Julian McMahon era un regular. La serie siempre traía buena música, y una canción cuyo capítulo y temporada ni recuerdo ni les quiero buscar, es la excusa para volver a escribir hoy después de mucho tiempo: “Brighter Discontent” de The Submarines.
Es de esas canciones de las que me enamoré al instante, quizás por la forma en que fue representada en ese capítulo. Pero con el tiempo empecé a recordarla cada vez que me mudaba y me instalaba en mi nueva vivienda. De hecho, el personaje de Sean está recién mudado en ese capitulo y es él quien empieza a cantar la canción.
Tengo un problema con los festivos. Honestamente, me aburren. Alguna vez tuve un trabajo en que me tocaba trabajar todos los festivos sí o sí. Y no tenía problema en trabajarlos, sino en ver cómo ese y otros detalles del trabajo aquel limitaban mi vida social, entre otras cosas. Además, no saben lo triste que es coger buseta un festivo a las 6 am. Las calles están tan muertas, tan vacias, o en el caso de Bogotá, una ciclovía te muestra pasar un montón de gente que en tu cabeza te grita “HA HA” al estilo de Nelson el de Los Simpsons.
Pero ahora que ya tengo un trabajo normal y puedo disfrutar de los mismos descansos que todos me encuentro con un día sin mucho qué hacer, levantándome muy tarde y sintiéndome un poco vago. Y ni hablar de un festivo como el de hoy, sin fin de semana que lo limite. Como un enclave. Como San Andrés en aguas nicaragüenses. Como Lesoto en Sudáfrica.
Supongo que tengo muchas otras cosas rodándome en la cabeza y que no caben acá, pero el día se me ha hecho un poco gris. Ni estoy seguro de que yo sepa bien qué siento hoy, tal vez lo busco entre las teclas. Hay quienes lo llaman “guayabo”. Quiero que ya sea mañana, a pesar de que no he planchado la camisa que me pondré ni me he afeitado. Y me despertaré tarde. Pero es una rutina, que consume tiempo y distrae, asi no divierta. La diversión está sobrevalorada.
“I’ve re arranged the place a thousand times today but the ordering of objects couldn’t hide what’s missing”.
“Love is not these belongings that surround you, though there’s meaning in the memories they hold”.
Como no se pudo ir a ver a New Order en el Estereo Picnic, canalicé mi frustración haciéndoles un cover:
Liberando mi lado cursi…
Final, final, no va más… creo XD
Es 27 de diciembre, y como todos los mortales, estoy reflexionando sobre el año que agoniza. Hoy me preguntaron que qué me había traído el 2012, y creo que no dudé en responder que todos los conciertos a los que había asistido.
Cuando me mudé a Bogotá no lo pensé, pero acabé yendo a cuanto evento pude costear y programar. Empecé en marzo con Foster The People y acabé en noviembre con Madonna. La muy desgraciada hizo el concierto en Medellín, pero hice el esfuerzo de viajar. Valió la pena. Todos valieron cada peso invertido.
Me enteré muy tarde de que Yelle había estado en noviembre de 2011 en Bogotá. Fue quizás el único concierto al que me faltó ir. Igual para esa época ni siquiera había escuchado el álbum que había sacado ese año, así que incluso si me hubiera enterado lo habría ignorado.
Para el presente post, me tomé la tarea ñoña de ordenar cronológicamente las boletas que aun conservo de todos los conciertos y escribir lo que pueda recordar al verlos.
El martes, 27 de marzo de 2012 asistí a mi primer concierto: Foster The People, en Bogotá, en el Teatro Royal Center. La verdad es que estaba preocupado. Me asustaba el tumulto de gente, no sabía si tenía que llegar muy temprano… nada. Por fortuna tenía compañía: Johanna. Ella misma me acompañó a otros dos conciertos más. Si todo le sale como lo planea, me hará falta para futuros eventos. Foster y su pipol estuvieron geniales. Abrieron el concierto con mi canción favorita del álbum: Houdini. Creo que ningún otro instrumento suena tan bien en vivo como una batería, y el baterista de Foster sí que sabía hacer lo suyo.
El martes 3 de abril se presentó en el mismo Royal Center Thievery Corporation. La verdad es que solo compré esa boleta porque me salió practicamente regalada, pero no tuve con quién ir, no la pude vender y la boleta se quedó virgen. Ni los conocía ni me gustaban lo suficiente como para atreverme a ir solo.
El miércoles 4 de abril llegó Friendly Fires al Royal Center también. Recuerdo que me preocupaba un pequeño corte en la boleta que se le hizo al desprenderse de las anteriores dos. No fue problema. Fui de nuevo con Johanna. Ed MacFarlane es una locura en vivo. Baila como si no hubiera mañana. Se envolvió en una bandera de Colombia. Tenían un trío de instrumentos de viento de apoyo, que combinaba perfecto en Skeleton Boy. Las canciones que más grité fueron las que menos gritaban los demás. Debí parecer muy groupie. Cantaron todas las canciones de Pala excepto Helpless. Como grupo, me gustaron más que Foster. Foster The People tiene el problemita de, incluso en su nombre, girar alrededor de la figura de Mark Foster. Friendly Fires es más un verdadero grupo, en el cual incluso los integrantes no se limitan a sus instrumentos sino que meten mano de vez en cuando en algún otro cuando están en vivo. Es bonito verlos correr por todo el escenario mientras cambian papeles por momentos.
El sábado 19 de mayo estuvo en algún roto del centro Chromeo. No recuerdo dónde porque inicialmente iba a ser en el Castillo Marroquí. Creo que no vendieron bien, y por eso el cambio de sitio. Fui con Alejandro. Me gusta mucho el Business Casual, y para el concierto eché para atrás en la discografía sin decepción alguna. Pero en vivo, creo que son muy frívolos. Escasamente se despidieron, escogiendo una canción muy poco adecuada para el cierre, Grow Up. Aparte, dependen demasiado de secuencias, y el show no se siente tan en vivo. Básicamente repiten lo que está grabado en el álbum. Son solo dos tipos, pero creo que les iría bien tener una banda de apoyo en vivo.
El sábado 27 de octubre fue el festival Planeta Terra. Yo solo quería ir por The Drums y Garbage. Para The Drums llegué tarde y solo escuché como 3 canciones. Miike Snow me pareció la banda más aburrida del planeta, a pesar de que compré un par de canciones después de escucharlos. Pero si algo me gusta de un concierto, es ver a un artista siendo feliz haciendo lo que ama. Y esos hombres parecían muertos en vida. Ni se despidieron. Fui con Andrés, gracias a quien conseguí la boleta a mitad de precio. Porque Johanna y Alejandro, que estuvieron allí, se ganan boletas para TODO. Los odio un poco. Dejando mi envidia a un lado, amé a Garbage. Para mí, ellos me pagaron la boleta. Recuerdo un momento en que Shirley paró, respiró cansada, miró en mi dirección y yo me sonreí. Ella, aparentemente, sonrió de vuelta. Me gusta pensar que fue así y nadie tiene derecho a decirme lo contrario ¿ok?
El martes 6 de noviembre estuvo Lady GaGa en el Estadio El Campín. Para este concierto también estaba ansioso. Era el primer concierto en estadio al que iba, era la primera vez que iba a un estadio. Sabía que la entrada iba a ser un mierdero. Tenía que trabajar hasta las 5:30 PM ese día. Casi no consigo cómo irme. Ningún taxi quería ir. Y estaba en un sector en que Transmilenio era inabordable. Fui con Hilda, que venía de Barranquilla. No la veía hace 5 años. De Lady GaGa pueden decir lo que quieran, pero qué hijueputa para cantar. Con todo y que estaba muerta por la altitud. Su baterista también fue sorprendente.
El martes 16 de noviembre estuvo en Subterraneo Maria Daniela y Su Sonido Lasser. Aquí bajamos de nivel un poco. Era un evento pequeño, para una banda muy poco conocida, en una discoteca en la que vi perico y freaks por todos lados. Básicamente era un DJ set sobre el que Maria Daniela cantaba. En todo caso, Johanna y yo nos lo gozamos. También tengo mi gustico por la música basura.

Los días 28 y 29 de noviembre, Madonna se presentó en Medellín en el estadio Atanasio Girardot. Guardo los mejores recuerdos de este concierto, a pesar de que estuve solo. Oscar, Pablo, Andrés, Dan y Claudia estuvieron allí, pero todos en sus respectivas localidades. Ambos días terminé charlando con algún grupo de desconocidos que me acogió. Llovió ambos días, me mojé, me cansé, grité, acabé caminando como un flamenco. Madonna se abrió una ceja la primera noche, lo que no le impidió seguir con el concierto como si nada. En el segundo, hizo cambios ligeros en el setlist. Intentó aprender palabras soeces del público. Mandó a la mierda las profecías de los mayas. Madonna tiene un catálogo tan extenso que uno siente que faltaron muchas canciones que tenían que estar allí. Pero eso mismo le permite mezclarlos como quiere, rescatando canciones no tan sonadas como Erotica, y bonus tracks de sus álbumes como Cyberraga. También pasé días muy bonitos en Medellín y quedé enamorado de la ciudad.
Justo después de escribir los anteriores párrafos y antes de empezar con este, reviso mi Facebook y encuentro a la misma Natalia preguntándome qué espero de este año que viene. No soy de los que planean. Siento que devoré estas experiencias de tal forma que quizás el año que viene sea más calmado en lo que a conciertos se refiere. Lo otro que espero del 2013 se sale completamente del alcance de este blog.
Definitivamente el 2012 tuvo mucho de bueno. Viví todo esto, aprendí cosas, conocí gente. Fue tan buen año… tanto que siento que podría morir muy tranquilo hoy mismo. Ahora sí siento que nadie puede “quitarme lo bailado”. Ni lo cantado, gritado, saltado, esperado. Lo vivo.
Qué título de post más ridículo.
5:30 PM. Hora de salida del trabajo que paga las boletas. Había planeado todo. Miraba el reloj fijamente hacía 30 segundos para salir volando justo a tiempo. Había ya decidido dejar en la oficina el maletín en el que usualmente cargo todo. También dejé mi cinturón allí. Trancón. Taxis que solo van a donde se les da la gana. Ya tenía mal genio. Cuando por fin tomé uno el trancon en la 72 era muy pesado. Una vez tomada la 24 rumbo a El Campín fue breve y ya estaba allí de frente al cierre de la calle. Pague la carrera y a entrar.
Cero filas. Las puertas estaban abiertas desde las 4 PM y todos ya habían entrado. Me encontré con Hilda. Una amiga del colegio que no veía hace casi 5 años. Este fue nuestro reencuentro. Entré por primera vez a un estadio. Y a menos de que sea a otro concierto, no entraré más. Allí estaba yo cerca al escenario tras un telón. Sabía que allí estaba un castillo. Lo que no sabía es que el castillo tenía mil cubículos en el que no solo vería a la artista y sus bailarines, sino a guitarristas, tecladistas y un baterista con baquetas que brillaban en la oscuridad. Y que el castillo se abriría en algunas canciones revelando aún más.
Tuve que aguantarme los teloneros. Hay que tener respeto por los artistas, pero no le veo mérito artístico a ver a Lady Starlight posar sobre un motor giratorio no al ritmo de música rock sesentera por casi una hora. Creo que a nadie le gustó esto. Luego entró The Darkness con mucha energía y gritos con falsete al estilo de esta bandita mexicana Moderatto. Mucho más cool que Lady Starlight, pero todos sabíamos que fuimos por más.
Anuncios publicitarios de un perfume hecho de petróleo, semen, vómito de bebé y orines de un Andrés heterosexual y no sé qué otras rarezas. Y anuncios de Skype. Hasta que por fin salió al escenario Lady GaGa cantando “Highway Unicorn”, canción 10 del álbum que promociona esta gira: Born This Way.
Recuerdo cuando la escuché por primera vez con, cómo no, “Just Dance”. Canción infecciosa al instante de esas de escuchar mil y mil veces seguidas. Luego tuve todo el álbum y empecé con mi pesimismo y criticonería. “Esta vieja no dura más de un álbum”. “Está desesperada por ser famosa”. Tenía yo la razón parcial. Escuchando más el álbum me fui encarretando. Había un hilo temático en todo el álbum simbolizado perfectamente por la canción título de su primer álbum: “The Fame”. Esta mujer era otra Madonna wannabe pero sabía cantar, sabía escribir y trabajaba con un productor no muy conocido pero con muy buen sonido, RedOne. Mientras Madonna tardó varios álbumes en alcanzar tal realización artística Lady GaGa lo tenía desde el principio. Era pretenciosa, pero tal ambición gustaba.
Ahora, viéndola como un producto comercial, inicialmente tenía ciertos detalles. El principal era que a pesar de su particularidad, no tenía un sello en su voz. No la podías escuchar y decir al instante que era GaGa. En algunas canciones sonaba como Christina Aguilera, en otras como Gwen Stefani, en otras como la niñita consentida que es, delatando sus orígenes de clase alta. Y el álbum parecía hecho probando suerte. Muy bien hecho y producido eso sí, pero no se veía una clara intención de comercializarlo y hacer de esta mujer la nueva bomba del pop. De hecho, “Just Dance” clasifica como un sleeper hit.
Con la ayuda de Miss Universo y mejor promoción para “Poker Face” y sencillos siguientes, Lady GaGa se mostraba como lo “último en guarachas” imponiendo el look freak y su música. Empezaron las comparaciones con todas las princesitas y la reina del pop, como siempre les sucede a todas estas pobres mujeres que lo único que quieren hacer es vivir de la música. Pero para “The Fame Monster”, su EP de 2009, Lady GaGa había cambiado su estilo vocal por algo más macabro y grave, adoptado un mensaje de igualdad para la comunidad LGBT y otras causas, y se me había empezado a parecer a otro personaje de la realeza muerto el mismo año: Michael Jackson. Adictos al trabajo, muy cercanos a sus fans, videos largos… espero que ella no tenga también un fin trágico.
Y ahí estaba yo viendo el gran fenómeno cantar cada canción de forma impecable. Si algo destaca a GaGa en vivo es ser realmente en vivo (aunque tengo mis dudas con “Telephone”) y que puede interpretar sus canciones en el tono original en el que se escribieron y grabaron. Hizo todo su esfuerzo a pesar de reconocernos a todos que la altura de Bogotá la estaba afectando demasiado. Y de hecho, compartió muchas experiencias y dijo palabras lindas. A pesar de cometer el error de todos los gringos de decir “Columbia”, se notaba que sabía literalmente dónde estaba parada. Contó que veía las calles por la ventana como un perrito. Comparó a Bogotá con Brooklyn. Contó que en el colegio representó a Colombia en un grupo de debate y ganó el primer lugar. Propagó su mensaje de igualdad. Recibió muchos regalos que le tiraban al escenario. Entre esos un poncho que se dejó hasta que se volvió a cambiar de vestuario, y unos zapatos altísimos muy a su estilo. Subió a dos fans al escenario y cantó “Hair” y unas líneas de “Eh Eh” con ellos al lado. Uno, particularmente muy intenso, fue todo un reto. Pero ella lo manejó con una actitud muy maternal, de Madre Monstruo a su “pequeno monstruo” así como nos llamó varias veces. Así, en español, con N en vez de Ñ. Salvo eso, no intentó ridiculizar nuestro idioma con pésimas pronunciaciones, aparte de las frases hispanas contenidas en “Americano” y “Alejandro”. Nos instó a no darle importancia al trabajo del día siguiente, pues su fiesta valía la pena. Más que ser nosotros los invitados a su fiesta, supo ella ser una buena y cordial invitada. Y a la vez una excelente anfitriona.
Todo esto alrededor del castillo, que se abría exponiendo músicos y bailarines. El castillo tenía unos 3 pisos y se paseó por todos ellos, siendo deleite para todas las localidades. El castillo se abría, se cerraba y cambiaba de color. Lady GaGa fue una moto, fue una novia flotante, fue prisionera, fue alien, fue prostituta, fue chica fashion…
En otros detalles, creo que el show no tuvo la ocupación esperada. Era evidente que el estadio estaba lleno. Pero no estaba asfixiado y no tenía tanto calor, como he experimentado en otros eventos. Por otro lado, las localidades lejanas podrían haberse beneficiado de unas pantallas más grandes. Y por favor GaGa, deshazte de Starlight.
Las canciones destacadas para mí fueron “Highway Unicorn”, “Fashion of His Love” y “Just Dance”. La primera como apertura funcionó perfecto. Además era una muestra de que no todo el show sería un escándalo de vestuarios y baile, sino que sería también mas teatral, con interpretaciones y movimientos más simbólicos y relajados. ¡Y había un caballo hecho de bailarines! Las otras dos, interpretadas seguidas, hacían un excelente uso del castillo y sus habitaciones. Para “Americano”, un interludio previo con guitarra española y una pareja homosexual que no podía acceder al matrimonio aportó suspenso mientras GaGa se cambiaba, tomaba agua y se pegaba unos segundos a un tanque de oxígeno para contrarrestar el efecto de la altitud.
No acostumbro a hacer este tipo de posts. Los encuentro sosos. Pero fue para mí muy importante el primer gran concierto al que asisto, y que sea de alguien a quien le tengo tanto respeto. Lady GaGa es una mujer sumamente necesitada de atención, y su ambición le jugará malas pasadas en su carrera. Pero todo eso puede arreglarse por el camino, y la respeto mucho como cantante y sobre todo como compositora en un mundo pop donde hace falta eso: Buenas canciones. Va a hacer esto por muchos años más. Y si vuelve a Colombia, repito.
Últimamente he estado volviendo a escribir música. Había escrito antes que estaba pasando por un writer’s block bien feo pero parece que lo estoy combatiendo. ¡Yay! Desde entonces siento que le pongo más atención a las letras que escucho. Como que intento tomar ejemplo de las cosas que me gustan y a las que me quiero aproximar.
En alguna comunidad online de músicos, uno de los datos del perfil era sobre letras favoritas. Eso de tener favoritos para mí siempre ha sido difícil. El mejor amigo, la canción favorita, etcétera. Soy un eterno indeciso. Pero por hechos en días anteriores, y reciente acercamiento de nuevo a la artista, descubrí cuánto me encanta esta línea:
“Mi corazón, mitad Adán, mitad Eva, se partirá al anochecer”.
La línea es un pedazo de “Eva” de Mónica Naranjo, del álbum Tarántula del 2008. Ya había mencionado a la suscrita y al álbum en uno de los primeros posts de este blog hace dos años. Aunque se me dificulta entender claramente de qué trata esta canción, me gusta interiorizar esta línea como una referencia gay o una referencia a lo andrógino. Mitad Adán, mitad Eva. Las alusiones a la dualidad se repiten en otras partes de la canción:
“Soy carne de hombre y mujer”.
“Vientre de sombra y de luz”.
Todo el rollo de los opuestos siempre me ha atraído mucho. Y siempre he pensado que así como por ahí dicen que los gays somos lo mejor de ambos mundos, todo hay que decirlo: También somos lo peor.
De los hombres tenemos el ego, la competitividad. También nos preocupamos por nuestro desempeño sexual, y el tema puede ser delicado. Hay que ser buen polvo. Nos jodemos entre nosotros mismos a manera de “cariño” a veces haciendo alusión incluso a nuestra propia feminidad, apropiándonos de insultos de una sociedad conservadora y haciéndolos chiste. Y no me interesa perpetuar estereotipos, pero sí somos demasiado sexuales. Que no necesariamente es sinónimo de promiscuos. Si el hombre propone y la mujer dispone, imagínense la locura de dos propuestas simultáneas y ambas dispuestas a disponer.
De las mujeres tenemos la vanidad. La capacidad de usar las palabras inteligentemente para persuadir o incluso dañar. Somos un poco sucios entre nosotros mismos a veces. Nos traicionamos. Podemos ser compasivos y alcanzar una expresividad afectiva que a un hombre heterosexual le costaría más trabajo alcanzar.
Pero nada de esto me incomoda. De hecho, me agrada. Me encanta. Yo mismo guardo opuestos que pueden causarme un problema dejando primeras impresiones. Me es muy fácil pasar por amargado. Pero otros dicen que los hago reír y que estoy bien tostado de la cabeza. Otros pensarán que soy una loca. Otros me preguntan que si soy bisexual y que si todavía me como viejas. A todos les reconozco sus apreciaciones. Tienen razón. Menos los que creen que me acuesto con mujeres.
Como adiciones a este post, les dejo: